El Salón del Automóvil de Frankfurt del 2009, al que tuve el placer y el honor de acudir durante los días de prensa, parece estar siendo considerado después de todas las presentaciones como el primer salón que deja un sabor de boca optimista a todo el mundo. Incluso los propios diseñadores, con muchos de los cuales pude conversar durante un par de noches, están de acuerdo en que el tono general ha sido de volver a creer en que todo es posible incluso en una industria que van tan a paso de tortuga como la automovilística.
El despliegue inédito de Renault con sus 4 prototipos lo decía todo: si la crisis no ha pasado, vamos a echarla a patadas. El arsenal de recursos financieros y creativos que tiene la marca francesa pudo haberse visto como pura opulencia en estos tiempos en los que ver morir a una marca de coches es pan de cada día (¿os acordáis del “NOTICIÓN” que fué cuando nos dejó MG/Rover?); pero las envidias entre marcas parecen cosa del pasado. Todo fue admiración mutua, y tal como se ve en esta serie de vídeos, no fue para menos.
Ha pasado holgadamente el siglo desde que los primeros coches empezaran, casi por casualidad, a mirarnos fijamente con un par de faros esféricos a los lados de un radiador. El frontal ha sido y será siempre el “espejo del alma” de cualquier medio de transporte sobre ruedas. No en vano, si bien antes sólo los muy aficionados al mundo del automóvil reconocían los coches como si fueran personas, hoy en día al ver el frontal o la trasera de un coche se usa cada vez más la misma parte del cerebro que reconoce rostros humanos. De ahí que un coche recién salido al mercado nos parezca un desconocido, mientras que los coches que nos gustan se sientan como amigos o conocidos. Ésta familiaridad se aprovecha entonces en la mesa de dibujo dependiendo del target market de cada modelo. Como si de ingeniería genética a la carta se tratara, se retocan “bocas” y “ojos” para que muestren la actitud y personalidad del cliente o lo que el cliente desea aparentar.
Fernando González-Camino, aparte de mi tío, es Director de Escuela Española de Pilotos y sus equipos de Formula 3 y GT, y columnista de Grand Prix, la revista especializada en Formula 1 con más tirada de Europa, en la que como es normal no se pueden decir las cosas tan claras como en internet. Así que como buen blog cualquiera, le cedo el espacio para desahogarse:
Creo que todos tenemos claro que no van a permitir que Fernando gane. Si lo permiten perderían: Ron Denis (mucha pasta, bastante prestigio y comerse mucha M…) Bernie Ecclestone que perdería a su héroe de color a lo Tiger Woods. Lewis junto con su padre Anthony tendrían que guardar las copas de champán para una ocasión mejor. Yo opino que su motor se va a romper curiosamente en los entrenamientos del Viernes y así pueden dejarle hacer la pole y una carrera brillante, pero saldrá 10º y así es imposible ganar. De esta forma, también se elimina el riesgo de que choque con Hamilton en la primera curva o en otra cualquiera, en cuyo caso ganaría Raikonen el mundial.
Y podemos estudiar un poco de historia para sacar conclusiones:
Si estás buscando el significado de Accord o Phaeton, sigue buscando. Ésta tabla es una recopilación —y un homenaje— a todos los nombres de coches, tanto de producción como concepts, que tomaron prestadas palabras del diccionario español. Mientras que a los hispanohablantes nos resultan atractivos nombres anglosajones que como Thunderbird o Sebring tendrían dudoso atractivo en español (¿Ford Pájaro del Trueno?), es muy común que los fabricantes recurran a vocablos castellanos fáciles de pronunciar en todo el mundo y con cierto encanto latino, especialmente cuando el nombre o adjetivo en cuestión es demasiado evidente en inglés (¿Ford Party?). Sin embargo no son pocos los casos en los que el estudio alrededor de un nombre se reduce a evaluar lo bien que suena, sin importar el significado que tenga en un idioma completamente ajeno, por ejemplo, al mercado japonés, donde se vende el simpático coche que ilustra éste artículo. En el peor de los casos, cuando alguno de éstos nombres “curiosos” es además comercializado en España, nos dejan joyas para la historia: ¿quién ha olvidado cómo se llamó durante sus primeros años el Mitsubishi Montero?
Cuando estuve en el Salón de Barcelona pensé que, salvo contadas excepciones, todos los coches ya los había(mos) visto en infinidad de fotos en internet; fotos mejores de las que yo podría hacer, y que no tenía mucho sentido volver a hacer las mismas. Así que decidí hacer la clase de fotos que no se ven tanto: de cerca, a detalles. Y no sólo de faros, llantas o interiores, sino especialmente de la carrocería: las superficies. En un coche nos solemos fijar en dos aspectos fundamentalmente: el carácter general, la forma como un todo, y después pasamos a los detalles (o mejor dicho no pasamos de parrilla y faros). Entre medias hay otro mundo de transiciones entre superficies, concavidades y convexidades (las primeras cada vez más en auge gracias a BMW) con las que, al no ser tan aparentes, nos podemos dar cuenta de las tendencias de cada momento. Ahí van unas cuantas fotos, muchas sin comentario para jugar al “adivina qué coche és” (es el que pone en el nombre de archivo de cada foto).
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