
En una entrevista reciente, el responsable de márketing Ralph Weyler afirmó que la intención de Audi es triplicar sus ventas en Estados Unidos (hasta los 250.000 coches al año), pero el hecho de que el Q7 se adapte al perfectamente tanto al gusto americano como al europeo no es la parte “híbrida” de ésta historia. Así como en Europa arrasa el Diésel, la preferencia norteamericana sobre motores de bajo consumo es el híbrido gasolina-eléctrico, pero si empezamos a ver bimotores como el del Audi Q7 Hybrid orientados a las prestaciones, no llegará tarde el día en que los motores tradicionales de gasolina sean la verdadera minoría. Sin ir más lejos Toyota ha anunciado que está determinada a hacer que el 100% de su gama de vehículos sean híbridos para el final de la década, aunque a dia de hoy no den beneficios a otros. En el apartado estético del Q7 Híbrido encontramos los bajos pintados en un color más claro, que el subconsciente colectivo interpretará como las baterías (en realidad bajo el maletero, con el motor), y algo nos llama la también la atención en el techo: Audi ha tenido el detalle de incorporar una placa de células solares en el techo solar, valga la redundancia. No es tan grande como para formar parte del propulsor, pero permite activar el aire acondicionado cuando el coche está apagado (incluso remotamente, un rato antes de entrar en el, para refrescarlo después de haberlo aparcado al sol). Pero lo realmente interesante es lo que el V8 4.2 y el motor eléctrico pueden hacer juntos. [...]
El motor “gordo” es el primer V8 en adoptar la tecnología de inyección directa FSI, y genera 350cv a 6800 revoluciones y 440Nm de par a 3500. Su compañero eléctrico se nutre de la energía generada por el motor y las frenadas: rinde 43cv y añade otros 200 metros-Newton de empuje permitiendo al coche acelerar de 0 a 100km/h en 0.6 segundos menos que el modelo estándar de gasolina (6.8 en total), quemando un 13% menos de gasolina (12 litros a los 100) incluso teniendo que “arrastrar” los 120kg de peso adicionales de lo ecológico. En ciudad, donde un V8 de semejante cilindrada dispararía el consumo, el motor eléctrico puede mover el coche por sí solo hasta una velocidad de 30km/h y en total silencio (el que haya estado cerca de un Toyota Prius en movimiento sabrá lo que impresiona). Si se termina la batería, el V8 se enciende a muy bajas revoluciones para recargarla. Una maravilla de gestión eficiente de la energía en un vehículo deportivo y limpio a la vez… ¿pero a qué precio? Tenemos hasta 2008 para ir ahorrando. Y cuando nos digan la cifra, le echaremos otro vistazo al catálogo de Toyota



Comentarios:
martin
Julio 8th, 2006 at 20:13
ya de esta pagina me grave 7000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
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